Diario de Jerez – 05/08/2012 – J.P. Lobato
Unas horas en las excavaciones de la finca El Marrufo reviven la historia de terror vivida tras el golpe de Estado franquista, que convirtió al cortijo en un campo de concentración republicano.
La tranquilidad que presentan en la actualidad las tierras de la finca El Marrufo esconde los ecos pasados del terror que vivieron y respiraron los vecinos de pueblos colindantes al territorio hace 76 años, cuando vieron convertido el cortijo en un campo de concentración donde fueron fusilados, según estudios iniciales, alrededor de 300 personas en el paso de las tropas sublevadas de Franco en busca de una de las últimas bolsas de resistencia republicana en España. Muerte, injusticia y la espera de una recuperación histórica se dan cita a partes iguales entre los límites de la parcela situada en el valle de la Sauceda, confluencia de las provincias de Cádiz y Málaga, lugar geográficamente estratégico puesto que el mando militar sublevado tenía especial interés en terminar con la comunicación entre Ronda y Algeciras y salvar los obstáculos de su avance hacia Málaga.




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