Público – 18/06/2013 – Alejandro Torrús
El cortijo del Marrufo (Jerez) fue uno de los primeros campos de concentración y fusilamiento de la Guerra Civil. Fue abierto en noviembre de 1936 y abandonado en marzo de 1937. Han aparecido 28 cadáveres en la finca pero se estima que el valle puede albergar hasta 600 cadáveres de represaliados republicanos.
En octubre de 1936 el valle de la Sauceda era el último bastión de resistencia republicana en la provincia de Cádiz. Entre sus montuosas tierras se habían refugiado familias enteras de campesinos llegados de localidades vecinas como Ubrique, los Gazules o San José del Valle, que organizados como comités republicanos estaban consiguiendo repeler los ataques del ejército franquista hasta finales de octubre de 1936. Para los franquistas, el control de este Valle era fundamental para garantizar su dominio sobre la retaguardia de Cádiz y continuar avanzando hacia Málaga.
El 1 de noviembre llegó la ofensiva final. Cuatro ejércitos y tres aviones bombarderos arrasaron el Valle. Todo aquel sospechoso de haber participado con la República pasaría por el cortijo del Marrufo (Jerez), considerado uno de los primeros campos de concentración de la Guerra Civil. Juan González, vecino de San José del Valle, estaba refugiado en la Sauceda cuando llegó el ataque de los sublevados.




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