Foro y asociación preparan un convenio de colaboración con republicanos españoles exiliados en Francia

Reciben en la Casa de la Memoria a un grupo de residentes en Burdeos miembros de la Asociación Aquitania Andalucía

Directivos del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y de la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo en La Sauceda y El Marrufo recibieron este fin de semana en La Casa de la Memoria de Jimena a un grupo de españoles exiliados en el sur de Francia tras la guerra. Andrés Rebolledo, presidente del foro y la asociación, junto a Francisco Gómez, secretario del foro, y el historiador José Manuel Algarbani se reunieron con directivos de la Asociación Aquitania Andalucía, una federación que agrupa a asociaciones políticas, históricas, culturales y deportivas de andaluces residentes en la región de la costa atlántica francesa, donde se calcula que viven unas 300.000 personas nacidas en Andalucía o hijos y nietos de emigrados y exiliados a esta parte de Francia. Estuvieron en la reunión Antonio Córdoba, exiliado por primera vez en Francia en 1939 cuando sólo tenía siete años y presidente de honor de la Asociación Aquitania Andalucía; Antonio Cruz, nacido en Casas Viejas en 1959, sobrino nieto de Francisco Cruz Gutiérrez, Seisdedos, emigrado a Francia a principios de los sesenta y presidente de la citada entidad; y Francisco Guerrero, miembro de la misma asociación e investigador de la historia de los españoles en la región de Burdeos y especialmente del paradero de los niños de familias republicanas robados por las tropas franquistas en colaboración con los nazis y las autoridades colaboracionistas francesas. También asistieron a la reunión Rosa Pozo, actualmente residente en Casas Viejas, hija de un trabajador español  que huyendo del fascismo pasó por el campo de concentración de Argeles sur Mer y combatió luego en el Ejército británico contra la ocupación nazi en las playas de Normandía; y Maylou Gaztelou, esposa y colaboradora infatigable de Antonio Córdoba en su labor de investigación histórica y difusión de la memoria de los republicanos españoles refugiados en Francia.

 

Campogibraltareños y andaluces emigrados han intercambiado información sobre las actividades de sus respectivas organizaciones y han decidido colaborar en cuantas materias les sea posible. Facilitar la investigación histórica en los archivos de cada país mediante el intercambio de información y contactos es uno de los propósitos fijados por los asistentes al encuentro.  Celebrar actividades culturales conjuntas, ya sean exposiciones, conferencias, o proyecciones de documentales puede ser otra de las formas de colaboración. La organización francesa ha invitado también a los miembros del foro y la asociación de represaliados a visitar Burdeos, para que conozcan allí cuál es la actualidad de los andaluces que emigraron aquel país y vean la labor que a favor de la memoria de los republicanos hacen sus asociaciones. Antonio Córdoba, que además de sindicalista ha sido concejal socialista en el Ayuntamiento de Blanquefort, narró cómo después de algunos años de lucha consiguió que las autoridades francesas erigieran un monumento a los presos españoles que murieron en la construcción de la base naval de submarinos que el ejército nazi instaló en Burdeos. Córdoba explicó que los republicanos españoles que caían agotados tras largas jornadas de trabajo eran arrojados como animales directamente al hormigón armado que aún no había fraguado.

Antonio Córdoba explicó que entre la actual clase dirigente francesa hay muchos descendientes de españoles y andaluces exiliados o emigrados a Francia y que eso puede favorecer la labor a favor de la recuperación de la memoria histórica de sus mayores, poco conocida por la sociedad francesa en general.

Cruz también pidió la colaboración del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y de la Asociación de Represaliados en La Sauceda y el Marrufo para celebrar un juicio simbólico al franquismo, juicio que las asociaciones francesas están preparando, como forma de denunciar lo que fue el fascismo español. “Se trataría de hacer ver a la sociedad francesa y a toda Europa las terribles consecuencias que el franquismo tuvo para la vida de centenares de miles de personas, muchas de las cuales tuvieron que huir a Francia y después sufrir las consecuencias de la invasión nazi y la Segunda Guerra Mundial”, explicó Antonio Cruz.

Los asistentes a este encuentro decidieron poner por escrito todo lo tratado y preparar un convenio de colaboración que sirva como marco regulador de cuantas actividades emprendan en común las respectivas asociaciones.

Rebolledo, Gómez y Algarbani mostraron a los compañeros franceses cómo han quedado las obras de restauración del edificio que alberga la Casa de la Memoria y les explicaron lo que queda por hacer y los proyectos que para ella tienen el foro y la asociación.

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