Descubren los primeros catorce cuerpos de la fosa de El Marrufo

Público – 14/07/2012 – Juan José Téllez

Los historiadores calculan que pueden contabilizarse entre 300 y 600 ejecutados en la zona gaditana de La Sauceda.

Los primeros catorce restos mortales de la legendaria fosa de El Marrufo, en la encrucijada de las provincias de Cádiz y de Málaga, ya han sido localizados. En la mañana de ayer se daba cuenta del hallazgo de nueve esqueletos, siete de los cuales se encontraban en una fosa común y otros dos en un enterramiento aparte. Eran los primeros resultados de esta excavación histórica, pero la jornada arrojó nuevas sorpresas cuando, casi al final de la misma, eran localizados otros cinco cuerpos: “En los trabajos de exhumación, junto a los restos hemos localizado otras  evidencias, como una pipa de fumar, que no era muy usual allí, botones de nácar, cremalleras cerradas hasta el cuello que delatan que aquella persona fue ejecutada en invierno, hebillas, suelas de zapatos, sombreros deteriorados… También hemos localizado casquillos de bala de fusiles Mauser y balas de revolver de calibre 9 milímetros parabellum, que era con las que se daba el tiro de gracia. Algunos de los cráneos que ya hemos encontrado presentan un claro orificio en la parte trasera. No hay conclusiones definitivas en cuanto a la edad y el sexo de los restos encontrados, pero hay indicios de que alguno de ellos correspondiese a una mujer”.

Cansado y de vuelta a casa, Andrés Rebolledo, presidente de la Asociación de Familiares de la Fosa de El Marrufo, pormenoriza los primeros hallazgos de esta excavación iniciada a comienzos de mes en el valle de La Sauceda y en concreto en una finca privada que limita con los términos de Jimena, Ubrique y Cortes de la Frontera. Todavía se siente incapaz de realizar una estimación de lo que esperan encontrar en dicho campo de trabajo: “Lo único que sabemos es que en dicha zona existen numerosas denuncias sobre desapariciones en aquellos años, entre trescientas y seiscientas personas de las que nunca se supo nada”.

Los datos que maneja Fernando Sigler, coordinador de las investigaciones históricas, son abrumadores: “Está previsto que estas actuaciones arqueológicas se prolonguen durante todo el verano, dado el elevado número de restos humanos que se supone que fueron enterrados en este cortijo, que fue ocupado a comienzos de noviembre de 1936 por cuatro columnas sublevadas en una acción combinada. Previamente, la Sauceda y el Marrufo se habían convertido en el último lugar de resistencia republicana, como refugio de cientos de familias residentes y de otras muchas procedentes de distintos pueblos de los alrededores, desde Jimena a Cortes, Algar, Alcalá de los Gazules, San José del Valle, o Ubrique, que huían del avance de las tropas rebeldes. Tras ser tomado, el Marrufo se convirtió en un acuertelamiento al mando del jefe de la Guardia Civil de Ubrique, José Robles, que hizo de esta finca un centro de detención, tortura y fusilamientos. La combinación de testimonios orales de descendientes de las víctimas y de investigaciones de archivos indican que en este lugar pudieron ser fusiladas sin formación de causa entre 300 y 600 personas entre principios de noviembre de 1936 y finales de febrero de 1937”.

Enterramientos clandestinos

Los trabajos arqueológicos vienen siendo dirigidos  por el arqueólogo Jesús Román Román, a instancias de la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo de la Sauceda y el Marrufo, que preside Rebolledo. Siete de esos primeros cuerpos localizados están sepultados en una fosa común y los dos restantes en una segunda fosa, ambas contiguas y situadas en el lugar en el que en agosto de 2011 se efectuaron unas catas preliminares siguiendo las orientaciones de testigos de la época, que habían señalado estos puntos como probables lugares de enterramientos clandestinos. “La exhumación de los cuerpos de estas víctimas se complementa con un estudio antropológico de los restos óseos desenterrados por parte del antropólogo forense Juan Manuel Guijo, y con la toma de muestras de ADN, para cotejarlas con las de los descendientes, con el fin de intentar identificar la identidad de los fusilados”, asegura Andrés Rebolledo.

El campamento concita la presencia diaria de alrededor de quince personas, entre profesionales,desde historiadores a topógrafos, familiares, voluntarios y colaboradores. Para albergarles, cuentan con un campamento dotado con carpas que protegen de la calor, dormitorios improvisados y un ambiente de complicidad y trabajo que a partir  de primeros de agosto, se verá reforzado con la llegada de diez estudiantes de arqueología y otros licenciados con cierta experiencia profesional en este tipo de faenas. Además, el Partido Comunista de Andalucía desarrollará allí, durante dos días, unos cursos de formación en memoria histórica. Hace una semana, visitó la excavación el director general de Memoria Democrática de la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía, Luis Gabriel Naranjo Cordobés.

Retos inmediatos

Sin embargo, hay más retos inmediatos. Así, en los próximos días, la Asociación de Familiares procederá a presentar ante un juzgado de instrucción de Jerez de la Frontera y en la comandancia de la Guardia Civil las correspondientes denuncias para documentar la aparición de estos cuerpos con signos de violencia. Una vez que sean desenterrados los esqueletos y se realicen los estudios científicos correspondientes, se procederá al entierro digno de estas víctimas en el antiguo cementerio de La Sauceda, una vez que se acomentan los trabajos de restauración de este recinto, cuyo proyecto ya está aprobado. También se procederá a señalar el lugar con una placa conmemorativa. Hoy tendrá lugar allí un encuentro con más de veinte familiares de los desaparecidos en dicha zona. En su mayoría, se trata de andaluces pero hay quien llega desde Barcelona, como el empresario Miguel Rodríguez, propietario de Lotus-Festina, que viene colaborando activamente con la excavación, dado que su abuelo y su bisabuelo, presumiblente, fueron ejecutado también en El Marrufo y sus restos pudieran hallarse tal vez en las fosas que ahora empiezan a abrirse.

El historiador Fernando Sigler realiza un seguimiento permanente de estos trabajos: “Son muchos los especialistas que están documentando esta exhumación, desde Juan Luis Castro, quien junto a Guijo estuvo en Gerena, en la localización de la fosa de las diecisiete rosas. Los nueve cadáveres inicialmente localizados correspondían a una primera capa, situada tan sólo a cincuenta centímetros de profundidad pero los cinco restantes ya se encontraban en una capa inferior. No sabemos cuántas más hay hacia abajo. No queremos decir nada hasta que se pronuncien los profesionales”.

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